UN MUÑECO CORRENTINO PARA LOS CHICOS CIEGOS DE ESPAÑA
Tiene una sonrisa grande, el pelo de lana, una camisa naranja, pantalones celestes, medias rojas y zapatones blancos. Se llama Braillín, nació en Corrientes y guarda un secreto. Al apretar los seis inmensos botones negros que tiene en el pecho, los chicos ciegos o con disminución visual, pueden aprender todas las combinaciones posibles del alfabeto Braille. Este juguete fue presentado en sociedad por la ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España) como toda una innovación. Pero, lo mejor de todo, es que Braillín fue creado por una maestra argentina. 

Se llama Virginia Araceli Pérez de Vallejo, tiene 41 años, es madre de tres hijos y desde hace 18 que es maestra integradora. Hasta el mes pasado trabajaba en la Escuela Especial Nº 26 para Ciegos y Disminuidos Visuales, de la provincia de Corrientes. "Yo tenía una alumnita ciega que estaba integrada en la escuela Misericordia de Corrientes. Sus compañeritos se interesaban mucho por su máquina especial de Braille y entonces se me ocurrió que los chicos videntes tenían que aprender algo más", contó Virginia. Así surgió la idea de fabricar la primera muñeca. "Se llamaba Braillina, era una nena y la hice con un envase de leche. En el frente le había pegado los botones del sistema Braille hechos con cartulina e imanes", explicó la maestra. 

Sus alumnos correntinos aprendieron, jugaron y se integraron. Entonces a Virginia se le ocurrió presentar su idea en el Concurso de Investigación Educativa sobre Experiencias Escolares de la ONCE. Mandó el muñeco a España hace dos años y ganó el primer premio en la categoría: Material Docente Adaptado. "Era plena crisis argentina y para poder hacer a Braillín, me acuerdo que compré 10 cm. de tela para las piernas. Estaba tan pobre...", recordó. Mientras lo fabricaba estaba con licencia por maternidad y usó el subsidio que le habían pagado por el nacimiento de su tercer hijo para enviar el juguete por correo: le costó 170 pesos. 

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